lunes, 20 de junio de 2011

Manuel Belgrano, algo más que el creador de la Bandera

Detrás del prócer, detrás del político, detrás del abogado, detrás del militar, el General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, como reza su acta de nacimiento, fue un gran educador con el valor de justicia enclavado en su alma. 


Un claro ejemplo de esto fue cuando, por sus victorias en Tucumán y Salta, la Asamblea de 1813 le otorgó como premio 40 mil pesos fuertes (equivalentes a casi 80 kilos de oro)

Belgrano respondió que prefería ser un buen hijo de la patria más que un padre de la misma, y expresó que el dinero de tal premio fuera dedicado para la construcción de escuelas públicas estatales y gratuitas en las ciudades de Tarija (en la actual Bolivia), Jujuy, San Miguel de Tucumán y Santiago del Estero.[i]

Además, redactó un moderno reglamento para estas escuelas que, por ejemplo, dice en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado, por ser su tarea de las más importantes de las que se puedan ejercer.  

Buscó elevar la condición del maestro mediante el pago de sueldos dignos. Para asegurar la financiación de la educación, propuso siempre la creación de fondos, para que los institutos tuviesen asegurados su financiamiento a perpetuidad.

Lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron y Belgrano murió en la pobreza total.





[i]  Construida con fondos propios, la escuela santiagueña se construyó en 1822, pero funcionó sólo cuatro años. La de Tarija se levantó en 1974, la de Tucumán en 1998 y la de Jujuy en 2004. (Después de 191 años, cumplen en Jujuy un legado de Belgrano, Diario La Nación, 7 de julio de 2004)

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